jueves 10 de diciembre de 2009

Dibujando en Villanueva

















El pasado 3 de Diciembre tuve la suerte de encontrarme con dos grupos de 6º de Primaria del colegio Nª Sª de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo. Charlamos sobre libros ilustrados, sobre mi manera de encararlos y, lo que a mí más me gusta, me enseñaron al final dibujos hechos por ellos mismos. Algunos (fijaos con atención en el dibujo del centro) han tomado como modelo al Limpiabotas, con bastante acierto.
Pero otros han preferido especular por su cuenta, creando monstruos interesantísimos, de los que aún no tengo foto. Ésta que ahora veis la hizo Diego y estoy esperando que me envíe alguna más, porque si algo me gusta es encontrarme dibujos inesperados al torcer cualquier esquina.
Desde aquí, gracias a todas las personas que participaron en el encuentro, que son muchas más de las que han podido salir en la foto. Un abrazo para todas ellas, hasta la próxima vez que nos encontremos.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Vicente nos hace amena la espera















El pasado lunes estuvimos representando Manú en el Teatro Darymelia de Jaén, con motivo de la conmemoración del XX Aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño.

Para celebrar este día, vinieron niños y niñas de varios centros de la provincia. Y, claro, con el tráfico y las obras que proliferan por Jaén, es natural que algunos grupos llegaran mucho antes que otros.

¿Qué hacer en estos casos? Preguntando al público, después de decirles que íbamos a estar un cuartito de hora más esperando antes de comenzar, varias personas me propusieron contar chistes para pasar mejor el rato .

Pero yo no sé chistes (se me olvidan enseguida). Afortunadamente, Vicente, un chico de 4º, quiso subir al escenario y contarme uno para que yo, a mi vez, se lo contara al respetable. Y eso hicimos.

El resto de la función, una vez que nos pusimos a ello, fue de dulce.

Pero cuando pase el tiempo y recuerde esta visita, de quién más me acordaré, sin duda, será de Vicente, enseñándome amable y solícito el chiste del Loro que ve la Televisión, y apuntándome las réplicas cuando las olvidaba con una paciencia infinita.

Para que luego digan que los niños de hoy no son apañaos.

viernes 13 de noviembre de 2009

En la Librería


Hace ya casi diez años que tropecé con Luis Foronda en un programa de la radio local. Yo apenas los conocía (ni a él ni al programa), pero gracias a la Asociación Malión comenzamos a colaborar.

“La librería”, que así se llamaba el programa, era un lugar en el que compartir cuentos, música, películas y poemas y con el que acompañar las tareas domésticas del sábado, mientras se ultimaba también la comida del fin de semana.

Inmediatamente pasé de colaborador esporádico, contando cuentos de vez en cuando, a oyente fijo. Y poco a poco fue creciendo el número de colaboraciones, a la par que una buena amistad, no sólo con Luis, sino con cuantos colaboradores pasaron por el programa a lo largo de todo este tiempo. Y también –era inevitable-, creamos una sección sobre artes plásticas, con la que complementar el disfrute estético en que nos sumergían el resto de las disciplinas del programa.

Este año, el programa ha echado a andar, en paralelo con su emisión radiofónica, un blog. Allí podremos rescatar el cuento que escuchamos sólo a medias o ampliar con imágenes lo que la radio no nos permitió ver. Podremos volver a saborear recetas, releer despacio los poemas que nos conmovieron o bailar las canciones que nos alegraron la vida.

Hoy os invito a dar una vuelta por ese lugar. La dirección es ésta: http://lalibreriaderadioubeda.blogspot.com/

Nos vemos allí, para hablar de otras cosas.


miércoles 14 de octubre de 2009

Viaje al Este


Aunque el título de la entrada contradiga el del libro, lo cierto es que este Viaje al Oeste es, para nosotros, occidentales, una verdadera oportunidad de hacer el periplo inverso, para recorrer y conocer parte de ese Oriente que cada vez esta más cerca.
Hoy más que nunca el mundo avanza deprisa. Y eso supone a veces que las tradiciones y las obras sobre las que se cimentan la memoria o la condición de un pueblo, pueden perderse en la noche de nuestro olvido, borradas por la necesidad acuciante de novedades, actualidad, modernidad o, simplemente, por alguna película que nos haga estar “a la última”. Pero, quizá precisamente por eso, este viaje merece más la pena. Ya lo comenta acertadamente Jesús Ferrero, en el prólogo, advirtiendo que esta obra sería para los chinos, haciendo la regla de tres, lo que para nosotros vendría a suponer el Quijote. Y convendremos en que siempre hay un momento para volver a revisar las andanzas de don Alonso y Sancho.
Pues bien: este libro de aspecto impresionante (son más de 2000 páginas) nos dibujará con detalle un panorama por los paisajes, las creencias y los modos de ser y de pensar que sostuvieron –ahora, quién sabe- durante siglos el imaginario de China.
Y, al mismo tiempo, nos divertirá con las andanzas de Sun Wu Kung, uno de los personajes más interesantes, descarados, audaces y efervescentes con que me he topado nunca en página alguna.
Gracias desde aquí a Vicky Venyaprende, que lo rescató para mi desde los anaqueles de su librería, y me llevó así de viaje durante todo este verano.
Por cierto: para ilustrar este comentario, he elegido una imagen que es de otra obra. Se trata de Dragones, Dioses y Espíritus de la Mitología China, publicado por Anaya en1984. Esa fue la primera vez que yo escuché –leí- algo sobre las andanzas del Rey Mono y hago así justicia a las obras que divulgan sin pretensiones y siembran con gusto la necesidad de conocer lo ajeno en nuestras vidas.
Viaje al Oeste. Las aventuras del Rey Mono. Siruela, Madrid, 2004

domingo 19 de julio de 2009

El Ratón del Alba y el Arte para niños


Vemos a menudo libros con aspecto de gastados que no merecen nuestra atención, y resulta que atesoran perlas que brillan y arrojan luz. Así, en la Biblioteca de Villanueva de Córdoba, hace un par de meses tropecé con uno de esos rescatados que me resultan tan interesantes
Porque a menudo –y será fácil comprobarlo en cualquier espacio escénico de los que proliferan en verano aprovechando el fresquito de la noche-, cuando se quiere ofrecer un espectáculo para niños, éste se llena de intenciones que, podríamos denominar “extraartísticas” (doctrinarias, aleccionadoras, “educativas”, pedagógicas...), e incluso se empobrecen lenguaje e intenciones en aras de una sencillez que acaba siendo simplicidad.
Hasta hoy, cuando salía el tema, yo siempre recurría a un cuentecito de Eduardo Galeano titulado El Arte para Niños que es de una contundencia sólo comparable a su sencilla claridad, para hacer ver que ese arte es, o debe ser, otra cosa.
Pero este libro que ahora os recomiendo nos expone algunas claves aún más obvias. Y tiene, además, un valor añadido.
Porque reúne un montón de experiencias increíbles tomadas de un taller de teatro hecho por y para niños a finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.
Para compartirlo y comprender su valor, he pensado que nada mejor que una muestra sencilla pero arrebatadora. La obra que abre la colección, a la cual pertence la ilustración de cabecera y que os transcribo a continuación:

El Niño Solo.
Anónimo, autor de 6 años.

Personajes:
NIÑO
GAVIOTA

Juegos. El niño se fue a la playa porque si que estaba solo y triste.

NIÑO.- Que bonita esta la mar. como brilla y brilla com el reflejo del sol. y los barcos que pasas de puerto a puerto nabegan aciendo pi pi.

Juegos. Una gaviota vuela y se acerca al niño.

GAVIOTA.- porque estas tantriste mirado el mar azul.
NIÑO.- esque me gusta mucho ber pasar a los barcos.
GAVIOTA.- Amitambien me gusta beslos pasar.

El niño se hace amigo de la gaviota y se queda con ella.

FIN


Pues eso.
(El Ratón del Alba. Antología de teatro infantil.
Carlos L. Aladro. Editora Nacional. Madrid, 1976.)

miércoles 1 de julio de 2009

El Chico Fabuloso-Funerario

Nos ha costado, pero lo hemos conseguido.
Revisando durante la Semana Santa pasada algunos de los rollos en los que aparece la que ya hemos bautizado definitivamente como La Muertecita, encontramos una sorpresa: en el lateral de una de las porciones de película, vimos lo que parecía ser una grabación sonora.
Habíamos dado por supuesto que el material no tenía audio, así que nos sentimos realmente intrigados por lo que podría contener.
Mientras poníamos en condiciones las imágenes, buscamos a alguien para que nos rescatara esa pista. Y hoy, por fin, (con algún pequeñísimo desajuste sin mayor importancia), hemos conseguido ver el resultado completo.
Y nos hemos quedado sorprendidos. Porque se trata de una especie de vídeo-clip de a saber cuándo. Pero el tema nos suena muchísimo y nos recuerda bastante a uno muy actual, que hemos escuchado en la radio estos últimos días.
Habrá que preguntarle a Zahara qué relación tiene con La Muertecita.

domingo 28 de junio de 2009

Hambre de cuentos

Si hace unos días recordaba con una cierta nostalgia a las personas y a las historias con que nos encontrábamos a final de Junio, alrededor del Festival de Cuentos “En Úbeda se cuenta...”, ayer se produjo uno de esos pequeños acontecimientos que trocan lo amargo en dulce y despiertan alegría y entusiasmo.
Un grupo de personas asiduas al evento, pensando que citas como éstas no deben perderse y temiendo que, si no se hacía nada al respecto, pasaran los días y se borraran los recuerdos, se reunió en torno al lema “en Úbeda NO se cuenta...” para dejar bien clara su opinión al respecto.
Concentrados en la Plaza de Andalucía, vistiendo de luto por lo perdido, con velas en la mano y esparadrapo en la boca, bajaron por el Real para acabar frente al Ayuntamiento, donde se leyó un comunicado demandando a los representantes de la ciudad una postura clara con respecto al Festival y al abandono de su financiación.
A continuación, tres personas de edades bien distintas, haciendo visible la diversidad y la riqueza de público que movilizaban las narraciones, leyeron el “Cuento para un Festival que no cuenta , en el que hicieron un repaso por los rincones y personajes emblemáticos que aparecían puntualmente en esta cita.
Y luego, un cuento más de una de la niñas que ha participado en las últimas ediciones de la Contada Voluntaria.
Y después, aplausos, palabras, recuerdos, ideas, diálogos y preguntas y, sobre todo, voluntad y mucha hambre de escuchar y ganas de hacer posible lo que no pudo ser este año.