miércoles, 4 de marzo de 2009

Títeres a la vuelta de la esquina


Cuando comenzamos a diseñar espectáculos para títeres, había un buen montón de cosas que no sabíamos, pero una que sí que teníamos clara: queríamos llegar a cualquier lugar con las mejores condiciones posibles. Daba igual el aula pequeña de colegio rural, que un gimnasio modesto en un centro cívico o un rincón en la biblioteca, rodeados de estantes y anaqueles repletos de libros infantiles: lo importante era hacer posible el prodigio allí donde no se había dado antes.
Es por eso que nos llevamos, muy a menudo, sorpresas gratas al probar nuevos espacios en los que no habíamos entrado aún.
Así ha ocurrido en el Museo Arqueológico de Úbeda este pasado domingo 1 de Marzo donde, con motivo del día de Andalucía, nos invitaron a participar en esta celebración.
El patio, precioso y recoleto, hizo así que, por un día, los objetos quietos que se atesoran en las vitrinas tras el frío cristal, fueran protagonistas y cobraran vida. Como en una metáfora sobre lo que un lugar así propone, conseguimos dar entre todos los que allí nos juntamos, vida a lo inerte.
Concentrados, sonrientes, asustados, partícipes en fin, niñas, niños y adultos daban sobre cada retazo de tela, sobre cada mechón de lana y sobre cada perfil tallado, el empujón necesario para obrar el milagro.
Y aún hubo quien no se marchó hasta ver cómo se recogía y se cerraba la última cremallera de nuestro retablo, asistiendo al proceso con la misma expresión que acompaña al mago que hace desaparecer la paloma entre los pliegues de un pequeño pañuelo, que lanza luego al aire, vacío y lento.
Esos ojos abiertos a lo maravilloso que parecieron engullir cuanto allí hicimos, presiden los buenos recuerdos que nos llevamos del encuentro inusual en este nuevo espacio, que tanto disfrutamos.

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