domingo, 19 de julio de 2009

El Ratón del Alba y el Arte para niños


Vemos a menudo libros con aspecto de gastados que no merecen nuestra atención, y resulta que atesoran perlas que brillan y arrojan luz. Así, en la Biblioteca de Villanueva de Córdoba, hace un par de meses tropecé con uno de esos rescatados que me resultan tan interesantes
Porque a menudo –y será fácil comprobarlo en cualquier espacio escénico de los que proliferan en verano aprovechando el fresquito de la noche-, cuando se quiere ofrecer un espectáculo para niños, éste se llena de intenciones que, podríamos denominar “extraartísticas” (doctrinarias, aleccionadoras, “educativas”, pedagógicas...), e incluso se empobrecen lenguaje e intenciones en aras de una sencillez que acaba siendo simplicidad.
Hasta hoy, cuando salía el tema, yo siempre recurría a un cuentecito de Eduardo Galeano titulado El Arte para Niños que es de una contundencia sólo comparable a su sencilla claridad, para hacer ver que ese arte es, o debe ser, otra cosa.
Pero este libro que ahora os recomiendo nos expone algunas claves aún más obvias. Y tiene, además, un valor añadido.
Porque reúne un montón de experiencias increíbles tomadas de un taller de teatro hecho por y para niños a finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.
Para compartirlo y comprender su valor, he pensado que nada mejor que una muestra sencilla pero arrebatadora. La obra que abre la colección, a la cual pertence la ilustración de cabecera y que os transcribo a continuación:

El Niño Solo.
Anónimo, autor de 6 años.

Personajes:
NIÑO
GAVIOTA

Juegos. El niño se fue a la playa porque si que estaba solo y triste.

NIÑO.- Que bonita esta la mar. como brilla y brilla com el reflejo del sol. y los barcos que pasas de puerto a puerto nabegan aciendo pi pi.

Juegos. Una gaviota vuela y se acerca al niño.

GAVIOTA.- porque estas tantriste mirado el mar azul.
NIÑO.- esque me gusta mucho ber pasar a los barcos.
GAVIOTA.- Amitambien me gusta beslos pasar.

El niño se hace amigo de la gaviota y se queda con ella.

FIN


Pues eso.
(El Ratón del Alba. Antología de teatro infantil.
Carlos L. Aladro. Editora Nacional. Madrid, 1976.)

miércoles, 1 de julio de 2009

El Chico Fabuloso-Funerario

Nos ha costado, pero lo hemos conseguido.
Revisando durante la Semana Santa pasada algunos de los rollos en los que aparece la que ya hemos bautizado definitivamente como La Muertecita, encontramos una sorpresa: en el lateral de una de las porciones de película, vimos lo que parecía ser una grabación sonora.
Habíamos dado por supuesto que el material no tenía audio, así que nos sentimos realmente intrigados por lo que podría contener.
Mientras poníamos en condiciones las imágenes, buscamos a alguien para que nos rescatara esa pista. Y hoy, por fin, (con algún pequeñísimo desajuste sin mayor importancia), hemos conseguido ver el resultado completo.
Y nos hemos quedado sorprendidos. Porque se trata de una especie de vídeo-clip de a saber cuándo. Pero el tema nos suena muchísimo y nos recuerda bastante a uno muy actual, que hemos escuchado en la radio estos últimos días.
Habrá que preguntarle a Zahara qué relación tiene con La Muertecita.

domingo, 28 de junio de 2009

Hambre de cuentos

Si hace unos días recordaba con una cierta nostalgia a las personas y a las historias con que nos encontrábamos a final de Junio, alrededor del Festival de Cuentos “En Úbeda se cuenta...”, ayer se produjo uno de esos pequeños acontecimientos que trocan lo amargo en dulce y despiertan alegría y entusiasmo.
Un grupo de personas asiduas al evento, pensando que citas como éstas no deben perderse y temiendo que, si no se hacía nada al respecto, pasaran los días y se borraran los recuerdos, se reunió en torno al lema “en Úbeda NO se cuenta...” para dejar bien clara su opinión al respecto.
Concentrados en la Plaza de Andalucía, vistiendo de luto por lo perdido, con velas en la mano y esparadrapo en la boca, bajaron por el Real para acabar frente al Ayuntamiento, donde se leyó un comunicado demandando a los representantes de la ciudad una postura clara con respecto al Festival y al abandono de su financiación.
A continuación, tres personas de edades bien distintas, haciendo visible la diversidad y la riqueza de público que movilizaban las narraciones, leyeron el “Cuento para un Festival que no cuenta” , en el que hicieron un repaso por los rincones y personajes emblemáticos que aparecían puntualmente en esta cita.
Y luego, un cuento más de una de la niñas que ha participado en las últimas ediciones de la Contada Voluntaria.
Y después, aplausos, palabras, recuerdos, ideas, diálogos y preguntas y, sobre todo, voluntad y mucha hambre de escuchar y ganas de hacer posible lo que no pudo ser este año.

martes, 23 de junio de 2009

Un encuentro que no se produce

Hoy es 23 de Junio: eso quiere decir que, alrededor de la noche de San Juan, si todo hubiera sido como estos años atrás, estaríamos disfrutando del Festival de Cuentos “en Úbeda se cuenta...”, de la Tía Tragantía y de los encuentros felices con narradores y públicos cercanos o lejanos.
Este año, sin embargo, no va a ser así. Tras diez años consecutivos, viene una pausa. ¿Las razones? Lo mejor será que transcriba más abajo el comunicado que Malión (la asociación que lo venía organizando,y de la cual soy miembro), preparó hace unas semanas.
Como la fecha es importante para mí, por muchas y variadas razones, y Malión no dispone de página web, he decidido subirlo a mi blog, porque no quería que quedara en el olvido.
Como complemento, y para que recordemos los buenos momentos pasados en torno a los cuentos, adjunto también el vídeo-resumen de diez años de actividad que se preparó el año pasado. No lo pone en los créditos pero estará bien saber que la música que lo acompaña es de Angelique Kidjó.
Disfrutemos, al menos, de los recuerdos.

Por entre las esquinas ya circula el rumor: Las Palabras, que llevaban diez años moviéndose entre nosotros con un desparpajo cada vez mayor, que buscaban ansiosas oídos cómplices para construir historias en las noches de Junio, y se aliaban con miradas y ademanes para sostener tramas, y sorpresas, no vuelven a recorrer las calles de nuestra ciudad este año.
Quien lo escucha, recibe la noticia con cara de asombro: ¿cómo es posible, si en esta historia de amor entre el que habla y el que escucha, entre los cuentos pequeños y los espacios amplios, entre las historias grandes y los rincones recoletos, todo parecía ir bien?
¿Acaso no gozaron del favor, el respeto, el empuje siempre en aumento de los cientos de personas que se sumaron a esta propuesta, haciéndola suya con una manera única de escuchar, de mirar, de participar en esta empresa fecunda que despierta conocimiento y fantasía?
¿No eran abrigadas también por el apoyo desinteresado de un buen montón de empresas pequeñas y medianas que, cada quien con lo que pudo, aportaron su granito de arena para que los pequeños detalles de los que se componía este Festival estuvieran a punto?
¿No se multiplicaban los brazos y las manos entusiastas de quienes han cargado, empujado, gestionado, visitado, armado y desarmado, guiado y perseguido, repartido y vigilado cuanto hizo falta para convocarlas y hacerlas así inolvidables?
Sólo hay una respuesta posible a estas preguntas: Sí. Así fue. Pero aún a pesar de eso, como en otros tantos cuentos, aparecieron los Zapatos de Hierro. Y a nuestro Festival -y digo nuestro, de todos-, faltó el riego y se negó el sol.
Los Organismos Oficiales (Ayuntamiento de Úbeda, Diputación de Jaén), comenzaron hace tiempo -no, no se trata de una respuesta reciente a tenor de la tan manida crisis-, a recortar el presupuesto necesario o a demorar indefinidamente su materialización, impidiendo que una semilla tan fértil y bien recibida pudiese desarrollarse como pedía.
Aún así, empujados por el ansia y el hambre de escuchar, que ya se había instalado en nuestros corazones, el Festival de Cuentos salía adelante. Con más manos que regalaban su tiempo y su esfuerzo. Y con la voluntad firme, también, de los Narradores y Narradoras, que, pensando que un evento así no podía dejar de existir, renunciaban a lo que en justicia les correspondía, poniendo de su parte algo más que palabras.
Y se aguanta, un año de sequía, y se aguantan dos. Pero al tercero el embalse vacío no refleja ya nuestra mirada y no hay dónde echar mano para paliar la sed. Y con la boca seca se humedecen los ojos, abiertos ante lo que no se entiende, cargados de impotencia.
Y el rumor sordo que recorría las esquinas por las que antes paseaban orgullosas las Palabras a viva voz, crece y se afianza y toma cuerpo: No. No habrá Festival de Cuentos. No podremos decir este año que "En Úbeda se cuenta..."
Sólo nos queda desear que, semejante a la Bella Durmiente, este Encuentro nuestro no esté muerto, y sólo ande dormido.
Pero crecen los rosales cargados de espinas a nuestro alrededor y, tristes, comprobamos que no podemos ver más allá.
Malión, primavera de 2009

miércoles, 29 de abril de 2009

El Cuaderno de Ana


El Día, la Semana, el -en realidad-, Mes del Libro, está compuesto de idas y venidas, de viajes incesantes, historias generosas y cuentos innumerables.
En medio de una vorágine de comunicación intensa, uno se encuentra fugazmente con Bibliotecarias, Maestros, Gestores Culturales, Chicos y Chicas, Personas Mayores de Variada Condición y, en definitiva, con un montón de Gente que tiene una cosa en común: su amor por la palabra y por las historias.
Es, por tanto, un tiempo más que propicio para los encuentros felices con gente amable con la que, si el tiempo lo permite, compartir un café, comentar novedades o discutir ideas.
Y aunque, con el tiempo, iré desgranando alguno más de esos encuentros afortunados, hoy quiero detenerme en uno muy particular y especialmente entrañable para mí, por inesperado: el que se produjo con Ana Espigares Garnica en la Biblioteca de Andalucía de Granada.
Por que Ana, que vino al final de nuestro tiempo de historias y complicidades en compañía de otras alumnas de 5º Curso del Colegio Sierra Nevada, no sólo sabe compartir palabras: también comparte imágenes.
Para alguien como yo, que tanto valora lo uno como lo otro, fue toda una sorpresa ver la libreta que Ana me tendía para que le firmara en ella y que podéis encontrar más arriba, con un resumen de la sesión.
Y es que podemos comprender el mundo que nos rodea, pensarlo y entenderlo, a base de palabras. Pero también podemos hacerlo a base de imágenes, espacios, o sensaciones que no siempre encuentran el término preciso, y que pueden evocarse gracias a ese otro lenguaje que nos da el dibujo, el apunte gráfico, la memoria visual.
Cualquier aficionado sabe que, frente a un mundo en el que definir el gol con una sola pierna, los buenos delanteros usan ambas.
Así que Ana es una delantera de campeonato, que me puso de nuevo ante los ojos la fortuna que es poder combinar dos lenguajes de manera precisa, usando indistintamente y de manera complementaria texto y línea, palabra e imagen.
Gracias, desde aquí, por recordármelo y reafirmarlo (también gracias por el retrato) y, como dicen en una de mis novelas favoritas: ¡Feliz Encuentro, en verdad!

sábado, 25 de abril de 2009

El Limpiabotas ya está en la calle




Pues sí: ha tardado lo que tenía que tardar (los personajes de los cuentos salen cuando salen porque para eso tienen voluntad propia), pero ya está entre nosotros.
Editado por Mil y un Cuentos en Abril de 2009 y dentro de la colección Caracoles en su tinta, podremos seguir las peripecias -en palabras de la propia editorial- de este personaje tierno, emprendedor y altruista, dispuesto a todo por facilitarle la vida a quienes le rodean. Y todo ello a un ritmo vertiginoso.


Yo, la verdad, estoy contento con el resultado. Espero que le vaya bien por esos mundos y que disfrutéis con la historia y las imágenes de El Limpiabotas.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Títeres y Libros




Lo bueno de ir visitando bibliotecas por el mundo, es que siempre encuentra uno, mirando entre los anaqueles más alejados del rincón de novedades, algún tesoro.
El pasado martes 24 de Marzo estuve en la Biblioteca de Los Barrios (Cádiz), charlando con niños y niñas de 11 años sobre Libros Ilustrados.
Pero antes de que llegaran a la visita, y arropado por Mercedes y por Dori, guías excepcionales que están a punto de abandonar su viejo barco por uno mayor que las haga recorrer nuevos mares, dimos con uno de esos tesoros que se esconden bajo una apariencia gastada.
"Títeres con cachiporra", de Ángeles Gasset, es uno de esos pocos libros sobre cómo hacer títeres, que esconden perlas para aquella persona que quiera acercarse a la creación de sus propios espectáculos.
Dedicando poco tiempo a la construcción, proponen pequeñas obras para llevar a la escena. Pero lo mejor, lo más valioso que esconde este librito gastado, son sus ejemplos sobre cómo organizar de manera global la representación, ofreciendo ejemplos de realización de guiones condensados a la manera de mínimas escaletas.
El libro, publicado por Aguilar, es del año 1967, así que imagino que será difícil de encontrar. Pero siempre quedan algunos en nuestras bibliotecas más cercanas (consulta, eficiente, Dori, y me dice que hay 27 ejemplares repartidos por toda Andalucía).La apoteosis la pone Mercedes enseñándome una colección de libros ilustrados por José Ramón Sánchez. Pero de él hablaré, más extensamente, otro día, después de encontrarlo por sorpresa, como no dudo que sucederá, en otra biblioteca.